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Animales fantásticos: Los secretos de Dumbledore: Mucho ruido para tan pocas nueces

Después de cuatro años después de haberse estrenado Los crímenes de Grindelwald llega a la pantalla grande la nueva incursión en el mundo mágico de la mano del magizoólogo con Animales fantásticos: Los secretos de Dumbledore.


En esta nueva entrega de la saga muestra la perspectiva de nuestro director favorito Albus Dumbledore y cómo es que tiene una relación tan cercana con el villano Grindelwald, algo que se había planteado con menciones desde la saga original con una carta del director de Hogwarts al poderoso y oscuro mago, además de aquel momento en el que Lord Voldemort busca a Grindelwald para dar con el paradero de la varita de sauco. Hasta este punto se pretende comprender mejor esa relación revelando un acto juvenil por amor; sin embargo, Dumbledore no tiene tanta presencia como debería, y cada vez se vuelve un personaje detestable al evidenciar que su único trabajo en el Mundo Mágico es generar problemas que ponen en riesgo la vida de muchos y hacer que otros luchen por él.



La cinta intenta justificar por qué Dumbledore no puede luchar contra Grindelwald, pero no resulta una justificación creíble y da la sensación de ser un capricho por un pasado romántico. Quizá hagan falta elementos para ofrecer un enfrentamiento más firme. Por otro lado, la película tiene oportunidades de tener un momento tan emotivo al estilo de la muerte de Dobby, o incluso a la de Severus Snape, pero lo desperdicia.


El primero de los aciertos en tener él film es el tono humorístico. Bien se podría criticar que utiliza una comedia simplona no estamos del todo en desacuerdo con tal critica, pero lo cierto es que dicha comedia consigue generar un vínculo mucho más cercano y simpático con el grupo de personajes principales, algo que era uno de los puntos más débiles de la saga hasta el momento. Es gracias a este apartado que la dupla de Newt Scamander y Jacob Kowalski finalmente funciona como debería haberlo hecho desde un principio. Sus interacciones y el desarrollo de su amistad se sienten más vivas que nunca. Sobre todo, en Jacob, que se roba gran parte de la película. El personaje interpretado por Dan Fogler termina de asentarse definitivamente como alivio cómico de la saga y esto, a nuestro parecer, funcionó a la perfección. Es imposible no reírse al menos una vez con sus hilarantes reacciones ante la amalgama de situaciones fantásticas en las que se encuentra.



A pesar de esos ratos mal aprovechados, Los Secretos de Dumbledore, dirigida por David Yates, no puede ser juzgada como una catástrofe, pues logró reivindicar a un personaje que, al menos para algunos, no ofrecía el tono fantástico que este universo cinematográfico pide.

Tras la polémica salida de Johnny Depp de Warner Bros, perdiendo su papel como Gellert, la compañía le ofreció el papel a Mads Mikkelsen y fue, sin duda, una de las mejores decisiones que han tomado. Independientemente de la manera o razones por las que salió la estrella de El Joven Manos de Tijera, Mikkelsen le ofrece esa elegancia que el personaje merecía y que el actor ha demostrado es capaz de realizar desde la serie Hannibal. Todo en la manera en la que ahora se desarrolla el villano es diferente y favorecedor, e incluso parece más ad hoc con la trama y su cercanía con el famoso profesor. Mikkelsen transmite cariño, pasión y hasta furia sin salirse de su propia línea, pero no puede dejarse toda esa carga a un solo actor para sostener una cinta. Quizás el único problema con Grindelwald, es que no se menciona nunca en qué momento cambió de aspecto, como si hicieron con el cambio de Colin Farell a Johnny Depp, y al ser uno de los personajes principales, deja una sensación de vacío.



En conclusión, Animales Fantásticos: Los secretos de Dumbledore se siente como una historia con un potencial enorme que no termina de explotar nunca. Arreglaron ciertos problemas de anteriores entregas mientras repitieron muchos otros. Lo que no se puede negar es que, para el espectador casual, esta historia resultará divertida y dinámica, a partes iguales. Es una historia que funciona perfectamente por sí misma, aunque pertenezca a una saga de películas con una cierta continuidad. Sin embargo, esto puede generar que los mejores fans terminen decepcionados y sintiendo que esta entrega pudo no haber existido y no habría cambiado nada. Pero la opinión final está a cargo de cada uno de ustedes y, si pueden ignorar estos males reiterativos de la saga, estamos seguro de que pasarán un divertido momento en el cine. Por nuestra parte, recomendamos ir con bajas expectativas y simplemente sentarse a disfrutar lo que tiene para ofrecer esta tercera parte de Animales Fantásticos.

 
 
 

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